En Kleinson llevamos casi veinte años dentro del mercado de formación de idiomas para empresas, y una pregunta se repite en casi todas las primeras llamadas con un cliente: “¿en qué os diferenciáis de una academia normal?”. La respuesta corta es que ni nosotros ni nadie somos la opción adecuada para todo el mundo. Este artículo compara los cinco perfiles de proveedor que conviven hoy en el mercado español, para qué sirve mejor cada uno y en qué caso conviene descartarlo -incluido el nuestro.
El mercado se ha diversificado mucho en la última década. Conviven academias generalistas de toda la vida, plataformas de microlearning, plataformas de e-learning masivo, operadores multiformato y consultoras especializadas como Kleinson. La diferencia entre ellas no es de calidad, sino de diseño: cada perfil está construido para resolver bien un problema distinto, y elegir el perfil equivocado suele ser la razón por la que un plan de formación se abandona a mitad de año.
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Ejemplo: Kleinson
Empezamos por nosotros porque es el perfil que mejor conocemos y porque, si algo hemos aprendido en casi veinte años, es que no somos la opción correcta para todo el mundo. En Kleinson diseñamos cada programa a medida del sector, el equipo y los objetivos de negocio del cliente, en lugar de partir de un temario cerrado. Esa personalización se articula a través de nuestro modelo propio, el International Performance Training® (IPT®), que integra el idioma con las competencias de comunicación intercultural, negociación y liderazgo que realmente entran en juego en un equipo internacional.
Nuestro rasgo más distintivo es la especialización sectorial. Nuestro catálogo cubre nueve industrias con programas técnicos independientes: industria farmacéutica, personal sanitario, ingeniería, banca y servicios financieros, logística y transporte internacional, recursos humanos, comercio y ventas, tripulaciones de vuelo y restauración. El más desarrollado de esa serie es nuestro curso superior de inglés para la industria farmacéutica, con contenidos diferenciados por departamento que abarcan investigación clínica, asuntos regulatorios y farmacovigilancia.
A la parte de consultoría sumamos una plataforma propia de e-learning corporativo escalable, con itinerarios completos y seguimiento de progreso, sostenida por dos metodologías propias: el Flipped Learning, que traslada la parte teórica fuera de la sesión, y el Organic Learning, que integra la formación en el flujo real de trabajo.
Cuando la empresa está en un proceso real de internacionalización: apertura de mercados, equipos multiculturales, negociación con interlocutores extranjeros o expatriación de directivos. También cuando el sector es técnicamente exigente o está regulado y el vocabulario propio de la industria forma parte del problema. Y cuando la dirección necesita medir el impacto de la formación sobre indicadores de negocio, no solo sobre niveles del marco europeo de referencia.
Cuando el objetivo es dar cobertura de idiomas a una plantilla muy amplia al menor coste posible por empleado. Nuestro modelo implica diagnóstico previo y diseño a medida, y esa inversión inicial no se rentabiliza si lo que se busca es volumen estandarizado. Tampoco somos la vía más rápida si necesitas desplegar formación en varios países en cuestión de semanas: para eso hay perfiles mejores, como el que ves en el punto 4.
Ejemplo: Vaughan
Es el segmento con mayor reconocimiento de marca entre el público general, gracias a varias décadas de presencia en el mercado y a un método propio centrado en la comunicación oral, con un amplio abanico de formatos: in-company, online, telefónico y programas de inmersión.
Su punto fuerte es la escala y la variedad de formatos; su propuesta suele estar pensada principalmente para el aprendizaje del idioma en sí, más que para integrarlo con las competencias de liderazgo o negociación que entran en juego en un equipo internacional.
Cuando el objetivo principal es desbloquear la fluidez oral y quitar el miedo escénico a hablar en inglés, que sigue siendo el problema más extendido en las plantillas españolas. También cuando hay que cubrir perfiles y niveles muy heterogéneos bajo un mismo proveedor, o cuando la adopción interna del plan es en sí misma el reto principal.
Cuando la necesidad no es soltura general sino una competencia muy concreta —negociar, presentar ante un consejo, dominar un vocabulario técnico— y el programa debe medirse contra ese objetivo de negocio, no contra un nivel de idioma.
Ejemplo: Twenix
Su metodología se basa explícitamente en el microaprendizaje: clases breves, de en torno a veinte minutos, centradas en la conversación y pensadas para encajar en agendas muy ajustadas.
Es un formato ágil y cómodo de mantener en el tiempo; a cambio, al centrarse en sesiones cortas y estandarizadas, la profundidad y la personalización al contexto directivo o sectorial de cada cliente quedan, por diseño, en un segundo plano.
Cuando el equipo tiene agendas imprevisibles y un horario fijo semanal condenaría el plan al abandono: perfiles comerciales con viajes frecuentes, equipos de atención con turnos rotativos o plantillas muy dispersas. También cuando el objetivo es mantener vivo un nivel ya adquirido, más que construirlo desde cero.
Cuando el punto de partida es bajo y el empleado necesita una progresión guiada y sostenida, más que sesiones sueltas de práctica. Tampoco encaja bien cuando el objetivo incluye competencias sectoriales o directivas complejas.
Ejemplo: EF Corporate
Apuestan por un modelo de gran volumen: miles de horas de contenido interactivo combinadas con clases en vivo, pensado para desplegarse con rapidez en compañías con plantillas muy numerosas repartidas por distintos países.
Su fortaleza es la escala y la infraestructura tecnológica; el itinerario de cada empleado se adapta dentro de un catálogo estandarizado, por lo que el nivel de personalización al negocio concreto del cliente es menor que el de una consultora boutique como la nuestra.
Cuando hay que formar a cientos o miles de empleados en varios países de forma simultánea, con reporting homogéneo para la matriz y plazos de implantación cortos. También cuando la política de formación se define globalmente y la filial española debe alinearse con un estándar corporativo ya fijado.
Cuando la plantilla a formar es reducida y no justifica la infraestructura de una plataforma pensada para el gran volumen, o cuando lo que se busca es un programa diseñado específicamente para el negocio o el sector del cliente.
Ejemplo: ASTEX
Con varias décadas de trayectoria y equipos docentes muy amplios, combinan clases presenciales, online y telefónicas con servicios adicionales de traducción e interpretación, adaptando materiales al sector de cada cliente dentro de un catálogo muy extenso.
Su fortaleza es la amplitud de servicios y la capacidad de dar respuesta a necesidades muy distintas bajo un mismo proveedor; su propuesta, no obstante, está organizada por formatos y modalidades más que en torno a un modelo único de rendimiento internacional que conecte idioma, liderazgo y cultura.
Cuando la empresa necesita cubrir bajo un mismo proveedor necesidades que exceden la formación —traducción de documentación, interpretación en reuniones, movilidad internacional de empleados— y valora reducir el número de proveedores y contratos que gestionar.
Cuando lo que se busca es precisamente lo contrario de un catálogo amplio: un programa muy específico, diseñado en torno a un sector o un objetivo de negocio concreto.
El factor que más pesa en esta comparativa no es el precio ni el número de horas de formación, sino cuántas de estas dimensiones -personalización, escala, agilidad de formato y rendimiento medible- resuelve a la vez cada proveedor. La mayoría de las opciones del mercado hacen muy bien una o dos de ellas. Nosotros hemos construido Kleinson precisamente para combinarlas todas bajo un mismo modelo, pero eso no nos hace la opción correcta para cada empresa que lea esto -y por eso hemos intentado ser igual de honestos sobre cuándo no elegirnos que sobre cuándo sí.