Una vez que la empresa comprende qué es el crédito FUNDAE y cómo funciona su cálculo y aplicación, el siguiente elemento clave es el cumplimiento de los requisitos asociados a la formación bonificada.
Los requisitos FUNDAE no están diseñados para dificultar la formación, sino para garantizar que las acciones formativas se realizan con rigor y trazabilidad. Cuando se conocen desde el inicio y se integran dentro de la planificación, forman parte natural del proceso.
La experiencia demuestra que la claridad previa es el mejor aliado para que la bonificación se aplique con normalidad.
FUNDAE admite distintas modalidades formativas, siempre que cumplan criterios específicos de seguimiento y evidencias.
Las principales son:
La clave no es la modalidad en sí, sino la capacidad de demostrar que la persona ha participado activamente en la formación. La asistencia, el seguimiento y la evaluación son elementos esenciales para que la acción sea bonificable.
Diseñar la modalidad adecuada desde el inicio facilita cumplir con los requisitos sin ajustes posteriores.
Uno de los requisitos básicos es que la acción formativa tenga una duración mínima de dos horas. Este criterio busca asegurar que exista una estructura formativa consistente y justificable.
Más allá de la cifra concreta, lo relevante es que la formación tenga coherencia pedagógica. No se trata de acumular horas, sino de diseñar acciones que respondan a objetivos claros y que puedan documentarse adecuadamente.
Cuando la duración y la estructura están bien definidas, la gestión posterior resulta más sencilla.
La documentación es uno de los pilares fundamentales de los requisitos FUNDAE. No se trata de una cuestión formal sin impacto, sino del mecanismo que permite demostrar que la formación se ha realizado correctamente.
Entre los elementos habituales se encuentran:
La clave está en organizar esta documentación desde el inicio. Un sistema claro de archivos y evidencias facilita el seguimiento y aporta tranquilidad ante posibles revisiones.
Cuando la documentación se integra dentro del proceso formativo y no se deja para el final, el cumplimiento se convierte en algo natural.
En el caso de formación online, la plataforma utilizada debe cumplir condiciones específicas. No basta con cualquier entorno digital; es necesario que permita:
La plataforma no es solo un espacio donde alojar contenidos, sino una herramienta que garantiza la trazabilidad de la formación.
Seleccionar adecuadamente el entorno tecnológico desde el inicio evita ajustes posteriores y facilita el cumplimiento.
La asistencia en formación bonificada implica algo más que una conexión puntual. FUNDAE exige que pueda demostrarse la participación efectiva del alumno, ya sea mediante firmas, registros de conexión o realización de actividades.
Es recomendable que los participantes conozcan desde el principio qué se espera de ellos: asistencia regular, participación activa y cumplimiento de las actividades propuestas. Esta información debe trasladarse con claridad para que el proceso sea transparente.
Cuando la empresa formadora comunica adecuadamente estos requisitos a los alumnos, la gestión resulta mucho más fluida.
Otro requisito esencial es que la formación esté relacionada con el puesto actual del trabajador o con su desarrollo profesional dentro de la empresa.
Esta relación debe poder justificarse de forma coherente. No se trata únicamente de elegir una formación interesante, sino de que exista vinculación con las funciones desempeñadas o con el plan de desarrollo profesional.
Integrar esta reflexión dentro de la planificación evita inconsistencias y refuerza la coherencia del proceso formativo.
El cumplimiento de los requisitos FUNDAE es mucho más sencillo cuando se incorpora desde la fase de diseño del plan formativo. Cuando la empresa y el proveedor trabajan de forma coordinada desde el inicio, la modalidad, la duración, la documentación y la alineación con el puesto se definen con claridad.
Esta previsión permite que la formación fluya con normalidad y que la bonificación se aplique sin ajustes posteriores.
En definitiva, los requisitos no deberían percibirse como una carga adicional, sino como parte del marco que garantiza que la formación bonificada se realice con rigor y transparencia.
Comprender los requisitos FUNDAE completa la visión iniciada con el concepto del crédito y su funcionamiento operativo. Cuando la empresa domina estos tres niveles —concepto, funcionamiento y requisitos— puede integrar la formación bonificada dentro de su planificación anual con seguridad.
La claridad en los requisitos aporta estabilidad al proceso y refuerza la coherencia entre desarrollo profesional y gestión administrativa.
El cumplimiento, cuando se diseña con previsión, forma parte natural de una estrategia formativa bien estructurada.