Una vez comprendido qué es el crédito FUNDAE y cuál es su papel dentro de la estrategia formativa, el siguiente paso consiste en entender cómo funciona en la práctica. Conocer su lógica operativa permite planificar con mayor claridad y evitar interpretaciones imprecisas sobre su aplicación.
El funcionamiento del crédito formativo se apoya en tres elementos clave: el cálculo anual, la cofinanciación y la aplicación de la bonificación en los seguros sociales. Comprender estos tres pilares facilita integrar FUNDAE dentro de la planificación económica de la empresa.
El crédito disponible cada año depende fundamentalmente de dos variables:
A partir de estos datos, se aplica un porcentaje que varía según el tamaño de la empresa. El resultado es el importe anual que podrá utilizarse para bonificar acciones formativas.
En términos prácticos, esto significa que la empresa no dispone de un crédito arbitrario, sino de una cantidad vinculada directamente a su estructura y a sus cotizaciones previas.
Además, las empresas de 1 a 5 trabajadores cuentan con un crédito mínimo garantizado, lo que permite que incluso las organizaciones de menor tamaño puedan acceder a formación bonificada.
Conocer esta cifra al inicio del año aporta una base objetiva para diseñar el plan formativo.
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Uno de los aspectos que conviene entender cuando se analiza cómo funciona el crédito FUNDAE es la cofinanciación.
La cofinanciación representa la parte del coste formativo que la empresa asume como inversión propia, además de la parte bonificada. El porcentaje exigido depende del tamaño de la organización: las empresas más pequeñas tienen requisitos más flexibles, mientras que las de mayor tamaño deben asumir un porcentaje mayor.
Es importante señalar que esta aportación no siempre implica un desembolso adicional directo. El coste salarial de los empleados que realizan la formación dentro de su jornada laboral puede computarse como parte de esa cofinanciación. De esta manera, el tiempo invertido en formación forma parte del equilibrio económico del proceso.
Comprender este mecanismo permite interpretar correctamente el impacto real de la bonificación.
El crédito FUNDAE no se recibe como ingreso previo. Su aplicación se realiza mediante bonificación en los seguros sociales, una vez finalizada la acción formativa y cumplidos los requisitos administrativos correspondientes.
El procedimiento general incluye:
La coordinación entre la empresa y el proveedor formativo resulta clave para asegurar que toda la documentación esté correctamente gestionada.
Cuando el proceso se integra dentro de la planificación anual, la aplicación de la bonificación se convierte en un paso natural dentro del ciclo formativo.
El crédito FUNDAE tiene carácter anual. Esto implica que corresponde al ejercicio en curso y que conviene estructurar su utilización dentro de ese marco temporal.
Las empresas que conocen su crédito disponible al inicio del año pueden distribuir sus acciones formativas con mayor previsión. Esto permite:
Además, las empresas de menos de 50 trabajadores pueden solicitar la reserva del crédito antes de junio para acumularlo en el ejercicio siguiente, lo que ofrece mayor flexibilidad en determinados proyectos formativos de mayor alcance.
Planificar con esta información aporta estabilidad y coherencia.
Comprender cómo funciona el crédito FUNDAE transforma la manera en que se gestiona la formación bonificada en empresas.
Cuando la empresa conoce:
Puede tomar decisiones con mayor claridad económica y estratégica.
El crédito deja de percibirse como una cifra abstracta y se convierte en un instrumento integrado dentro de la planificación presupuestaria.
En ese contexto, la formación se analiza no solo desde su impacto profesional, sino también desde su encaje financiero dentro del ejercicio.
El funcionamiento del crédito FUNDAE no es complejo cuando se aborda desde una comprensión estructurada. La clave está en integrar el cálculo, la cofinanciación y la aplicación de la bonificación dentro del diseño formativo anual.
La empresa que domina estos elementos puede planificar con previsión, optimizar su inversión y coordinar con mayor fluidez la gestión administrativa.
Con esta base clara, el crédito formativo se convierte en una herramienta de apoyo a la estrategia de desarrollo de personas.