Una vez que la empresa comprende qué es el crédito FUNDAE y cómo funciona su cálculo y aplicación, el siguiente elemento clave es el cumplimiento de los requisitos asociados a la formación bonificada.
Los requisitos de la formación bonificada permiten acreditar que las acciones formativas se han desarrollado conforme a las condiciones establecidas y con la trazabilidad necesaria. Cuando se conocen desde el inicio y se integran dentro de la planificación, forman parte natural del proceso.
La experiencia demuestra que la claridad previa es el mejor aliado para que la bonificación se aplique con normalidad.
Para que una acción formativa pueda bonificarse mediante FUNDAE debe cumplir una serie de condiciones relacionadas con la empresa, los participantes, el contenido y desarrollo de la formación, su duración, la modalidad de impartición y la documentación necesaria para acreditar su realización.
Entre otros aspectos, la formación debe guardar relación con la actividad empresarial y responder a las necesidades formativas de la empresa y de sus trabajadores. Además, debe respetar las condiciones de duración, participación, seguimiento y documentación correspondientes a la modalidad utilizada.
Cumplir estos requisitos no depende únicamente de lo que ocurre durante el curso. Parte del cumplimiento se determina antes de comenzar la formación, otra durante su desarrollo y otra mediante las comunicaciones y evidencias posteriores.
Contacta con nuestro equipo de profesionales especializados para recibir toda la información sobre la bonificación de formación para empresas a través de FUNDAE.
FUNDAE admite distintas modalidades formativas, siempre que cumplan los requisitos de seguimiento, control y trazabilidad correspondientes.
Las principales son:
En cualquiera de estas modalidades deben existir mecanismos adecuados para acreditar el desarrollo de la formación y la participación de los trabajadores. En formación presencial se utilizan controles de asistencia; en aula virtual deben poder acreditarse las conexiones y la participación en las sesiones; y en teleformación, la plataforma debe permitir registrar la actividad realizada por cada participante.
La modalidad no determina por sí sola si una formación puede bonificarse. Lo importante es que se cumplan las condiciones correspondientes y pueda acreditarse adecuadamente la participación y el desarrollo de la acción formativa.
Diseñar la modalidad adecuada desde el inicio facilita integrar estos requisitos en la propia formación y evita tener que adaptar posteriormente el sistema de seguimiento o las evidencias necesarias.
Uno de los requisitos básicos es que la acción formativa tenga una duración mínima de dos horas.
Con carácter general, la formación tampoco puede superar las ocho horas diarias, salvo que se imparta en una única jornada.
Más allá de estos límites, lo relevante es que la acción tenga una estructura formativa coherente y responda a objetivos claramente definidos. No se trata de acumular horas, sino de diseñar una formación que pueda justificarse, desarrollarse y documentarse adecuadamente.
Cuando la duración y la estructura están bien definidas desde el inicio, el seguimiento y la gestión posterior de la formación resultan más sencillos.
La formación programada por las empresas está dirigida principalmente a trabajadores asalariados que prestan servicios en la empresa. La normativa contempla también determinados supuestos específicos, como trabajadores fijos-discontinuos durante periodos de no ocupación o trabajadores que pasan a situación de desempleo mientras participan en la formación.
La participación en una acción formativa bonificada debe encajar dentro de los colectivos que pueden acceder a este sistema, por lo que conviene comprobar la situación de los participantes antes de comunicar la formación.
La documentación es uno de los pilares fundamentales del cumplimiento de los requisitos FUNDAE, ya que permite acreditar que la formación se ha desarrollado conforme a las condiciones comunicadas y que los participantes han realizado la acción formativa.
La documentación y las evidencias necesarias varían en función de la modalidad y de las características de cada acción, pero pueden incluir:
Además, una vez finalizada la acción formativa, debe entregarse a cada participante un certificado de asistencia o diploma en el plazo máximo establecido.
La clave está en organizar esta documentación desde el inicio. Un sistema claro de archivos y evidencias facilita el seguimiento y aporta tranquilidad ante posibles revisiones.
Cuando la documentación se integra dentro del proceso formativo y no se deja para el final, el cumplimiento se convierte en una parte natural de la gestión de la formación bonificada.
En el caso de formación online, la plataforma utilizada debe cumplir condiciones específicas. No basta con cualquier entorno digital; es necesario que permita:
La plataforma no es solo un espacio donde alojar contenidos, sino una herramienta que garantiza la trazabilidad de la formación.
Seleccionar adecuadamente el entorno tecnológico desde el inicio evita ajustes posteriores y facilita el cumplimiento.
La asistencia en formación bonificada implica algo más que una conexión puntual. FUNDAE exige que pueda demostrarse la participación efectiva del alumno, ya sea mediante firmas, registros de conexión o realización de actividades.
Es recomendable que los participantes conozcan desde el principio qué se espera de ellos: asistencia regular, participación activa y cumplimiento de las actividades propuestas. Esta información debe trasladarse con claridad para que el proceso sea transparente.
Cuando la empresa y el proveedor formativo comunican adecuadamente estos requisitos a los participantes, la gestión resulta mucho más fluida.
Cuando la empresa cuenta con representación legal de los trabajadores (RLT), debe respetarse su derecho de información y consulta sobre las acciones formativas programadas.
Antes del inicio de la formación, la empresa debe solicitar de forma preceptiva un informe a la RLT y facilitar información sobre aspectos como las acciones previstas, sus objetivos, colectivos destinatarios, calendario, medios pedagógicos, criterios de selección y lugar de impartición.
Esta obligación forma parte de los requisitos de acceso y mantenimiento de la bonificación, por lo que conviene incorporarla a la planificación antes de poner en marcha las acciones formativas.
Los requisitos FUNDAE no afectan únicamente al diseño y desarrollo de la formación. La empresa beneficiaria también debe cumplir determinadas obligaciones de gestión, entre ellas comunicar el inicio y la finalización de las acciones y identificar en su contabilidad, mediante una cuenta separada o epígrafe específico, los gastos de ejecución de la formación y las bonificaciones aplicadas.
El detalle de las comunicaciones y fases administrativas puede consultarse en nuestro artículo sobre el proceso FUNDAE paso a paso.
La formación programada debe guardar relación con la actividad empresarial y adecuarse a las necesidades formativas de la empresa y de sus trabajadores.
En la práctica, esto implica que debe existir una justificación coherente entre la formación realizada, las competencias que se pretenden desarrollar y las necesidades profesionales de la organización. La formación puede responder tanto a necesidades vinculadas al desempeño actual como al desarrollo de capacidades que la empresa necesita incorporar o reforzar.
No se trata únicamente de elegir una formación de interés para el trabajador, sino de que exista una vinculación justificable con la actividad de la empresa y sus necesidades formativas.
Integrar esta reflexión desde la planificación evita inconsistencias y refuerza la coherencia del proceso formativo.
El cumplimiento de los requisitos FUNDAE es mucho más sencillo cuando se incorpora desde la fase de diseño del plan formativo. Cuando la empresa y el proveedor trabajan de forma coordinada desde el inicio, la modalidad, la duración, la documentación y la adecuación de la formación a las necesidades de la empresa y de sus trabajadores se definen con claridad.
Esta previsión permite que la formación fluya con normalidad y que la bonificación se aplique sin ajustes posteriores.
En definitiva, los requisitos no deberían percibirse como una carga adicional, sino como parte del marco que garantiza que la formación bonificada se realice con rigor y transparencia.
Comprender los requisitos FUNDAE completa la visión iniciada con el concepto del crédito y su funcionamiento operativo. Cuando la empresa domina estos tres niveles —concepto, funcionamiento y requisitos— puede integrar la formación bonificada dentro de su planificación anual con seguridad.
La claridad en los requisitos aporta estabilidad al proceso y refuerza la coherencia entre desarrollo profesional y gestión administrativa.
El cumplimiento, cuando se diseña con previsión, forma parte natural de una estrategia formativa bien estructurada.
Para tener reunidos en un único recurso los principales requisitos, documentación, fases y aspectos operativos, puedes consultar nuestra guía práctica para bonificar formaciones con FUNDAE.