Formación en Idiomas Basada en Objetivos Profesionales

Profesional practicando una situación de trabajo en una formación de idiomas.
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La falta de tiempo es uno de los mayores obstáculos con los que se encuentran los profesionales a la hora de plantearse aprender o perfeccionar un idioma. Las tareas cotidianas, las reuniones, los viajes de negocios y las responsabilidades diarias dejan poco espacio durante la jornada para dedicarlo a una actividad cuyos resultados pueden percibirse como lejanos. Es fácil pensar que mejorar los conocimientos lingüísticos requerirá demasiado tiempo y esfuerzo y que, para desenvolverse con soltura, será necesario invertir muchas horas cada semana.

El tiempo sigue siendo necesario para desarrollar y consolidar un idioma, pero la formación puede aprovecharlo mejor cuando se concentra en las capacidades que el profesional necesita utilizar realmente en su trabajo. Para desenvolverse en un contexto profesional, centrar los esfuerzos en áreas y situaciones específicas permite orientar el aprendizaje hacia necesidades concretas y evitar dedicar el mismo esfuerzo a contenidos que tienen una aplicación menos inmediata.

Qué es la formación en idiomas basada en objetivos

La formación en idiomas basada en objetivos es aquella que parte de lo que un profesional necesita ser capaz de hacer con el idioma en su trabajo y utiliza esas necesidades para orientar el aprendizaje.

En lugar de establecer únicamente objetivos generales como “mejorar el inglés” o “subir de nivel”, permite concretar resultados profesionales: participar con mayor eficacia en una reunión, realizar una presentación, negociar determinadas condiciones, atender a un cliente o redactar comunicaciones propias del puesto.

El nivel lingüístico sigue siendo importante, pero actúa como punto de partida. El objetivo profesional ayuda a determinar hacia dónde debe dirigirse la formación.

Cuando un profesional se plantea mejorar su nivel de idiomas, normalmente existe una necesidad o un objetivo detrás de esa decisión. Tal vez necesita perfeccionar su inglés porque cada vez trabaja con más clientes extranjeros, o adquirir mayor soltura en francés para tratar con socios y partners francófonos. En algunos casos, lo prioritario puede ser mejorar un área específica, como la comunicación por correo electrónico, mientras que en otros puede ser realizar una presentación con mayor seguridad y precisión.

Identificar esa necesidad permite transformar una intención genérica de aprendizaje en un objetivo que pueda orientar el contenido y la práctica posterior.

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Cómo definir objetivos para la formación en idiomas

Partir de las situaciones profesionales

El primer paso es identificar en qué situaciones necesita utilizar el idioma el profesional. Reuniones, presentaciones, negociaciones, llamadas, correos, atención a clientes o coordinación con equipos internacionales plantean necesidades diferentes.

Concretar qué necesita hacer

Una vez identificada la situación, conviene definir qué necesita conseguir el profesional dentro de ella. “Mejorar las reuniones en inglés” sigue siendo un objetivo amplio; “explicar avances, plantear objeciones y responder preguntas durante una reunión” ofrece una orientación mucho más concreta.

Tener en cuenta el nivel de partida

Los objetivos deben ser coherentes con las capacidades actuales del participante y con las necesidades de formación asociadas a su puesto. Una prueba de nivel ayuda a conocer el punto de partida, mientras que el análisis de necesidades permite identificar las capacidades que requiere el puesto. La formación debe trabajar sobre la distancia entre ambas.

Establecer prioridades

No todas las necesidades tienen la misma importancia ni pueden abordarse simultáneamente. La frecuencia con la que aparece una situación, su relevancia para el puesto y las necesidades más inmediatas del profesional permiten decidir qué objetivos deben trabajarse primero.

Objetivos lingüísticos y objetivos profesionales

Un objetivo lingüístico describe un aspecto del idioma que se quiere desarrollar, como ampliar vocabulario, mejorar la pronunciación o utilizar determinadas estructuras gramaticales. Un objetivo profesional describe lo que la persona necesita conseguir utilizando ese idioma en su trabajo.

Ambos están relacionados, pero cumplen funciones diferentes. Si el objetivo profesional es presentar resultados ante un cliente internacional, por ejemplo, el profesional puede necesitar trabajar vocabulario específico, estructuras para explicar tendencias, pronunciación o recursos para responder preguntas. Los objetivos lingüísticos se ponen así al servicio de una situación profesional concreta.

La formación basada en objetivos no elimina el aprendizaje de vocabulario, gramática o pronunciación; permite decidir qué recursos lingüísticos necesitan mayor atención en función de aquello que el profesional debe hacer.

 

Objetivo general Objetivo profesional
Mejorar el inglés Participar con mayor eficacia en reuniones internacionales
Mejorar el speaking Presentar una propuesta y responder preguntas
Ampliar vocabulario Explicar características técnicas a un cliente
Mejorar la escritura Redactar correos claros para clientes y proveedores

 

De los objetivos al diseño de la formación

Una vez identificados los objetivos, la formación puede diseñarse alrededor de las necesidades específicas de cada participante o grupo. El formato, la intensidad, los contenidos y las actividades dependerán del punto de partida, del tiempo disponible y de aquello que los profesionales necesitan conseguir.

Este proceso comienza con un análisis de necesidades que permite identificar las situaciones prioritarias y orientar el programa hacia ellas. Dependiendo del caso, puede tratarse de preparar un viaje de negocios, desarrollar determinadas capacidades de comunicación o mejorar el desempeño en situaciones profesionales concretas.

Además de trabajar aspectos lingüísticos como el vocabulario, la gramática, la pronunciación o la expresión escrita, las actividades pueden centrarse en la práctica mediante debates, simulaciones y situaciones relacionadas con las propias tareas profesionales.

La elección de los contenidos y la metodología debe responder a los objetivos definidos previamente, de modo que exista una relación clara entre lo que se practica durante la formación y aquello que el profesional necesita hacer en su trabajo.

Durante la formación se favorece el uso activo del idioma para que los participantes puedan practicar los recursos que necesitan y desarrollar mayor autonomía al utilizarlos en situaciones profesionales.

En Kleinson, la formación se orienta a las situaciones reales en las que los profesionales necesitan utilizar el idioma. El análisis previo permite identificar esas necesidades y convertirlas en objetivos que puedan trabajarse mediante contenidos y práctica relacionados con el contexto profesional.

De esta forma, los objetivos actúan como hilo conductor de la formación: ayudan a decidir qué priorizar, qué practicar y qué recursos lingüísticos resultan más relevantes para cada participante o grupo.

Errores al definir objetivos de formación en idiomas

Utilizar objetivos demasiado generales

“Mejorar el inglés” puede expresar una intención, pero ofrece poca información para decidir qué debe trabajarse durante la formación.

Confundir nivel y objetivo

Alcanzar un determinado nivel puede ser una referencia útil, pero dos profesionales con el mismo nivel pueden necesitar desarrollar capacidades muy diferentes según sus funciones.

Intentar trabajar demasiados objetivos a la vez

Priorizar permite concentrar la práctica en aquellas situaciones que tienen mayor relevancia o frecuencia para el profesional y abordar posteriormente otras necesidades.

La definición de objetivos es una de las fases de un plan de formación en idiomas para empresas, ya que conecta el diagnóstico de necesidades con las decisiones posteriores sobre contenidos, metodología y seguimiento.

Objetivos de formación en contextos internacionales

Cuando el idioma se utiliza para trabajar en contextos internacionales, algunos objetivos pueden ir más allá de desarrollar recursos lingüísticos. Participar en una negociación, influir en una reunión o liderar personas de diferentes países también puede requerir capacidades profesionales, comunicativas y culturales.

En estos casos, definir correctamente el objetivo permite determinar si la necesidad es exclusivamente lingüística o forma parte de un reto de desempeño más amplio. En Kleinson, International Performance Training® (IPT®) aborda estas situaciones integrando competencias profesionales, comunicación e inteligencia cultural cuando el contexto lo requiere.

El porqué de la formación debe ser el foco. Cuando los objetivos están claramente definidos, permiten concentrar el aprendizaje en las capacidades y situaciones que tienen mayor relevancia para el profesional y utilizar mejor el tiempo disponible.

La pregunta no es únicamente cuánto tiempo puede dedicar una persona a aprender un idioma, sino qué necesita conseguir con él y cómo puede orientarse la formación hacia ese resultado.

Preguntas frecuentes sobre objetivos en formación de idiomas

Significa partir de lo que el profesional necesita conseguir utilizando el idioma en su trabajo. En lugar de limitarse a objetivos generales como mejorar el nivel, la formación se orienta a situaciones concretas como participar en reuniones, presentar información, negociar o comunicarse con clientes.
Un buen objetivo debe describir qué necesita ser capaz de hacer el profesional, en qué situación y con qué finalidad. Cuanto más conectado esté con una necesidad real del puesto, más útil será para decidir qué contenidos y actividades deben priorizarse.
Un objetivo lingüístico se refiere a aspectos como vocabulario, pronunciación, gramática o expresión escrita. Un objetivo profesional describe lo que la persona necesita conseguir utilizando el idioma en su trabajo. Los objetivos lingüísticos pueden ponerse al servicio del objetivo profesional.
Puede servir como referencia general, pero ofrece poca información para diseñar la formación. Dos profesionales con el mismo nivel pueden necesitar desarrollar capacidades diferentes según sus funciones, por lo que conviene concretar también qué situaciones profesionales deben afrontar.
Porque el tiempo y los recursos son limitados. Priorizar permite concentrar la formación en las situaciones más frecuentes o relevantes para el profesional y abordar posteriormente otras necesidades con menor impacto inmediato.
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