FORMACIÓN: UNA INVERSIÓN CON RETORNO

Antes para las empresas la formación sólo era contemplada como un beneficio social. No importaba que alumnos se inscribieran, cuales asistían a clases o si aprovechaban la formación que recibían. Ahora las empresas están cambiando, se están dando cuenta de que invertir en formación es rentable, siempre y cuando se haga de forma adecuada. Trabajando sobre los objetivos estratégicos de la empresa o de alguna de sus líneas de negocio.

La formación en la empresa hará que aumente su capacidad de innovación y su competitividad. Para ello, es importante saber que el objetivo ha de ir orientado al tipo de innovación y competitividad que se persigue, quienes serán los responsables de llevarlo a cabo, en qué periodo de tiempo y cuáles son los parámetros a través de los cuales podremos medir los resultados obtenidos.

Pero no sólo es fundamental definir el objetivo de la formación, de cara a garantizar su éxito, sino también saber elegir a quienes serán sus participantes y la metodología de dicha formación. Se trata de ofrecer una formación a medida de las necesidades y objetivos de una empresa para su crecimiento y mejora, y para ello, es necesario analizar todos los factores. No se trata de dar formación, sin pensar hacia donde nos lleva, sino de preparar a los grandes profesionales de cada departamento para hacer que la empresa siga creciendo y continúe aumentando su valor.

La mejor forma de ver el retorno de la inversión en formación, es a través de un control exhaustivo de las necesidades de la empresa, de sus objetivos. Conocer desde donde parte y que conocimientos tienen sus trabajadores. Hacer de forma continua, balance de resultados, ver como de verdad se están consiguiendo mejoras, como los empleados expuestos a la formación mejoran y ofrecen soluciones. Se trata de ver los objetivos logrados, gracias a una formación a medida, centrada en la consecución de metas, en la búsqueda de soluciones y análisis de los resultados obtenidos.

Esa es la diferencia entre kleinson y otras empresas del sector. Ya que como consultora y no academia, analizamos al detalle las necesidades de formación de idiomas dentro de las empresas para adaptar el plan de formación a las necesidades reales de acuerdo a los procesos de internacionalización y al presupuesto destinado a este fin. Ofreciendo siempre resultados y soluciones para nuestros clientes.

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