Desde niños, recibimos toda clase de lecciones y clases para aprender a expresarnos bien. Damos clases de gramática, sintaxis, ortografía y lenguaje. Sin embargo, el sistema educativo español ha sufrido siempre de una carencia fundamental: no abarca el arte de la oratoria.
El resultado es que acabemos sabiendo mejor o peor cómo escribir o leer, pero lo que es casi seguro que no logramos dominar una vez que terminamos nuestros estudios es hablar en público.
Esta deficiencia que nos afecta a la mayoría de los adultos españoles tiene importantes consecuencias una vez que nos adentramos en el mundo profesional. Nos encontramos con que saber comunicarse, presentar un proyecto o informar acerca de un plan son partes fundamentales de nuestro día a día. No solo eso, sino que además nuestra destreza a la hora de desempeñar este tipo de tareas será muchas veces lo que nos haga destacar o no del resto.
En los peores casos, además, esta falta de conocimientos sobre oratoria, discurso y lenguaje oral deriva en ocasiones en glosofobia. Se trata del miedo a hablar en público, un fenómeno que, según diversos estudios, afecta a un gran porcentaje de profesionales.
Y es que si hay algo que debemos tener claro es que, de la misma forma que aprendemos qué palabras van con “b” o con “v”, qué es un sujeto o cómo se escribe una redacción, también debemos formarnos en los diferentes tipos de discurso, las partes de la argumentación o incluso en las claves del lenguaje no verbal.
El reto se vuelve todavía mayor cuando la comunicación debe realizarse en inglés. En ese momento ya no intervienen únicamente las habilidades de comunicación, sino también factores relacionados con la confianza, la fluidez, la pronunciación o el miedo a cometer errores delante de otras personas.
Por este motivo, cada vez más profesionales buscan mejorar su capacidad para hablar en público en inglés y desenvolverse con mayor seguridad en reuniones, conversaciones profesionales, eventos corporativos o entornos internacionales donde el inglés forma parte del trabajo diario.
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Muchas personas piensan que el principal problema es el nivel de inglés. Sin embargo, en la mayoría de los casos las dificultades están relacionadas con factores emocionales y psicológicos más que con el propio conocimiento del idioma.
Entre los obstáculos más habituales encontramos:
Cuando estos factores se combinan, incluso profesionales con un buen nivel de inglés pueden experimentar bloqueos importantes al intervenir en reuniones o conversaciones profesionales.
Lo curioso es que solo cuando se nos presentan situaciones especiales nos damos cuenta de la importancia de estos conocimientos. Un claro ejemplo es el del profesional que, en un momento dado de su carrera, comienza a verse obligado a interactuar con otros profesionales en inglés.
Se trata de una situación cada vez más común, pero a la que la mayoría de las personas llegan sin la formación necesaria. Es entonces cuando caen en la cuenta de que no saben hablar en público y que necesitan aprender.
En algunos casos, estas dificultades están relacionadas con lo que se conoce como vergüenza lingüística: la sensación de incomodidad o inseguridad que aparece al comunicarse en un idioma distinto al propio, especialmente cuando existe la percepción de estar siendo evaluado por otras personas.
Esta situación puede provocar que profesionales perfectamente capacitados eviten intervenir, hagan aportaciones más breves de lo que desearían o renuncien a participar activamente en determinadas conversaciones.
Hablar en público en inglés no genera el mismo nivel de tensión en todos los contextos. Existen determinadas situaciones profesionales que suelen provocar una mayor sensación de inseguridad, incluso entre personas con un buen dominio del idioma.
Por ejemplo:
En muchos casos, el problema no está relacionado con el conocimiento del idioma, sino con la presión percibida durante la situación de comunicación.
Cuanto mayor es la exposición pública o la sensación de ser evaluado por los demás, más probabilidades existen de que aparezcan bloqueos, nervios o falta de confianza.
Uno de los principales motivos por los que muchas personas se bloquean al hablar en inglés es la búsqueda constante de la perfección.
La necesidad de construir frases perfectas, evitar cualquier error o pronunciar cada palabra de forma impecable genera una presión que dificulta la comunicación natural.
En la mayoría de los contextos profesionales, las personas valoran mucho más la claridad del mensaje, la capacidad de transmitir ideas y la seguridad que la perfección lingüística absoluta.
Muchas personas intentan construir mentalmente cada frase en español para después traducirla al inglés.
Este proceso aumenta la carga cognitiva y suele generar pausas, bloqueos y sensación de lentitud durante la comunicación.
Por este motivo, resulta recomendable trabajar expresiones frecuentes y estructuras que permitan desenvolverse con mayor naturalidad en situaciones profesionales habituales.
Hablar en público en inglés suele generar una sensación de incomodidad durante las primeras intervenciones.
Lejos de ser una señal de incapacidad, esta sensación forma parte del proceso natural de aprendizaje.
Cuanto más frecuente sea la exposición a este tipo de situaciones, más fácil resulta normalizar la experiencia y reducir la ansiedad asociada.
Cuando una persona está excesivamente pendiente de cómo habla, suele prestar menos atención a lo que quiere comunicar.
Una estrategia útil consiste en desplazar el foco desde el idioma hacia el mensaje.
Pensar en las ideas que se quieren transmitir, en lugar de analizar constantemente cada palabra, suele favorecer una comunicación más fluida y natural.
En muchas organizaciones, la diferencia entre participar activamente o permanecer en silencio durante una reunión internacional no depende del nivel de inglés, sino de la confianza con la que cada profesional afronta la situación.
Es habitual encontrar personas con conocimientos lingüísticos suficientes que evitan intervenir por miedo a cometer errores o a ser juzgadas por los demás.
Por este motivo, desarrollar la confianza para comunicarse en inglés resulta tan importante como mejorar el propio idioma.
La capacidad para expresar ideas, formular preguntas o defender una propuesta influye directamente en la participación profesional y en la visibilidad dentro de entornos internacionales.
Además, la capacidad para comunicar con eficacia en contextos internacionales forma parte de las competencias que influyen directamente en el rendimiento profesional en contextos internacionales.
En Kleinson contamos con varios cursos, talleres y seminarios enfocados precisamente a esta problemática. Gracias a nuestra metodología, que combina el coaching con la formación de idiomas, logramos englobar tanto las necesidades lingüísticas como las emocionales que tenga cada alumno con respecto a su capacidad de expresión en otros idiomas.
La formación y la práctica son fundamentales para lograr obtener resultados. Debemos aprender a hablar, a saber expresar aquello que queremos y a organizar nuestro discurso de tal forma que llegue a nuestra audiencia la información que queremos proporcionar.
Tal vez ya nos hayamos graduado en lenguaje, gramática y ortografía. Ahora, aunque hayan pasado ya unos años desde que dejamos las aulas, es momento de enfrentarse a la comunicación oral, la oratoria y la expresión.
En muchas organizaciones, la diferencia entre participar activamente o permanecer en silencio durante una reunión internacional no depende del nivel de inglés, sino de la confianza con la que cada profesional afronta la situación.
Es habitual encontrar personas con conocimientos lingüísticos suficientes que evitan intervenir por miedo a cometer errores o a ser juzgadas por los demás.
Por este motivo, desarrollar la confianza para comunicarse en inglés resulta tan importante como mejorar el propio idioma.
La capacidad para expresar ideas, formular preguntas o defender una propuesta influye directamente en la participación profesional y en la visibilidad dentro de entornos internacionales.
De hecho, muchas de las dificultades asociadas a hablar en público en inglés no desaparecen únicamente estudiando más vocabulario o más gramática. También requieren práctica, exposición progresiva y el desarrollo de hábitos que ayuden a comunicarse con mayor seguridad.
La formación y la práctica son fundamentales para lograr obtener resultados. Debemos aprender a hablar, a saber expresar aquello que queremos comunicar y a organizar nuestras ideas de forma que el mensaje llegue con claridad a quienes nos escuchan.
Tal vez ya nos hayamos graduado en lenguaje, gramática y ortografía. Ahora, aunque hayan pasado ya unos años desde que dejamos las aulas, es momento de enfrentarse a la comunicación oral, la oratoria y la expresión.
Hablar en público en inglés se ha convertido en una habilidad cada vez más relevante para profesionales que trabajan en organizaciones internacionales o que colaboran con clientes, proveedores y equipos de distintos países.
Más allá del nivel de inglés, comunicar con claridad, gestionar la inseguridad y transmitir confianza son factores que influyen directamente en la eficacia del mensaje.
Por ello, trabajar estas habilidades de forma práctica permite participar con mayor seguridad en reuniones, conversaciones y situaciones profesionales donde el inglés forma parte habitual del trabajo.
La capacidad para desenvolverse con confianza en entornos internacionales es una competencia cada vez más valorada en organizaciones que operan en mercados globales y colaboran con equipos distribuidos entre distintos países.
Además de mejorar la capacidad de comunicación, desarrollar esta competencia contribuye a aumentar la confianza profesional, la participación activa y la capacidad para desenvolverse en contextos cada vez más internacionales.
Hablar en público en inglés suele percibirse como un problema exclusivamente lingüístico. Sin embargo, la experiencia demuestra que muchos profesionales poseen conocimientos suficientes para desenvolverse en inglés y, aun así, continúan sintiéndose inseguros cuando deben intervenir delante de otras personas.
Esto ocurre porque la comunicación oral implica mucho más que vocabulario o gramática. Factores como la confianza, la gestión de la presión, la capacidad para reaccionar de forma espontánea o la comodidad al expresarse delante de una audiencia también desempeñan un papel importante.
Por este motivo, mejorar la comunicación oral en inglés requiere práctica, exposición y experiencia en situaciones reales. Igual que nadie aprende a conducir únicamente estudiando el código de circulación, tampoco se aprende a hablar en público simplemente acumulando conocimientos teóricos sobre un idioma.
La capacidad para expresarse con naturalidad, participar activamente en conversaciones profesionales y comunicar ideas con claridad se desarrolla progresivamente a través del uso y la experiencia.