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inteligencia emocional en el entorno laboral

Qué es la inteligencia emocional y cómo se aplica en el entorno laboral

El término inteligencia emocional se ha vuelto cada vez más común dentro de nuestras vidas, tanto en la escuela como en el deporte se mencionan los beneficios de ser inteligente emocionalmente. Sin embargo, ¿cómo podemos aplicarlo dentro de nuestro ambiente laboral?

 

Al pasar tantas horas a la semana junto a nuestros compañeros de trabajo, vemos lo importante que es saber relacionarnos de la manera correcta con ellos y así propiciar el mejor ambiente de trabajo. Y es que una relación sana con nuestros compañeros nos permitirá negociar intereses, recibir capacitación, resolver conflictos y hasta promover el espíritu de equipo. Pero, para ello, es necesario manejar por completo la inteligencia emocional.

 

¿Qué es la inteligencia emocional?

El reconocido psicólogo Daniel Goleman, autor del célebre libro La inteligencia emocional (1985), define este término como «la disposición que permite manejar nuestros impulsos emocionales y así comprender los sentimientos más profundos de nuestro prójimo, manejando amablemente la relación interpersonal».

 

En otras palabras, podemos utilizar la famosa expresión de Aristóteles que menciona «La infrecuente capacidad de enfadarse con el individuo indicado, al nivel adecuado, en el momento oportuno, con el motivo justo y del correcto modo».

 

Por ello, la inteligencia emocional nos ayuda a percibir de manera correcta cómo funciona nuestro mundo alrededor, a fin de manejar la situación de forma apropiada y responsable, entendiendo y participando de forma inteligente para lograr los resultados deseados en cualquier ámbito de nuestra vida.

 

Fases de la inteligencia emocional

Según Goleman, la inteligencia emocional está compuesta por 4 fases o etapas que funcionan al mismo tiempo, las cuales el individuo debe desarrollar si busca tener maestría en inteligencia emocional.

 

Conciencia de las emociones propias

La primera fase que la persona debe realizar es identificar y comprender cada una de sus emociones. Entender lo que siente y por qué lo siente y comprender cómo esto puede afectar a su entorno como tal.

 

Control de sus emociones

Para esta fase el individuo logra tener control productivo de lo que llega a sentir y pensar. Así que logra gestionar cada sentimiento. Y para ello, es necesario tener conciencia previa de dichos sentimientos.

 

Conciencia de las emociones de los demás

El individuo tiene conciencia de las emociones de los semejantes y aprende a percibir cómo se sienten y piensan. Por lo que logra analizar el comportamiento y emociones de cada una de las personas de su entorno.

 

Regulación de las emociones

Finalmente, después de comprender el funcionamiento de las personas del entorno, el individuo adquiere una total consciencia de las emociones de los demás. Esto le permite influir sobre ellos de manera directa y correcta a través de acciones creadas para lograr ciertos objetivos dentro del ambiente laboral o personal.

 

Características de la inteligencia emocional

Comprenden sus sentimientos y no intentan reprimirlos

Las personas que cuentan con inteligencia emocional son auténticas y sinceras, ya que logran expresar sus sentimientos de manera clara y natural hacia los demás.

 

Comprenden y prestan atención a sus emociones

Al desarrollar esta inteligencia, logran analizar sus emociones y comprenderlas, no solo limitándose a sentirlas.

 

Manejan con mayor equilibrio sus acciones

Al tener en cuenta que todo tiene un lado tanto bueno como malo, tienden a tener una óptica más equilibrada, buscando las cosas que pueden solucionar o pueden ser beneficiosas para ellos mismos.

 

Analizan sus metas y sueños

En vez de estar soñando en proyectos inviables, buscan razonar en lo que sienten y piensan, y si alguna meta es realista o no.

 

Son autocríticos con sus acciones

En vez de dejarse controlar por sus emociones, son capaces de manejarlas y de decidir qué hacer con cada una de ellas. De esta forma, pueden reconocer si algo se les fue de las manos y, de ser necesario, realizan correcciones.

 

No se toman nada como personal

Si alguien en su entorno se enfada o algo no sale como estaba pensado, lo analizan en busca de lo que pudo haber salido mal y para ver cómo mejorarlo en el futuro. Si existe alguna circunstancia que no pueden controlar, no se centran en ello.

 

Mantienen una constante rutina de motivación

Las personas emocionalmente inteligentes logran expresar sus emociones cuando algo bueno sucede y realizan cierta acción. En vez de bloquearse en cosas que ya no les motivan, buscan nuevas experiencias para renovar sus emociones.

 

Pueden fijarse en las emociones de los demás

Son siempre empáticos con sus semejantes, intentando conocer cómo funcionan sus sentimientos. Logrando así relacionarse mejor con los demás.

 

Están dispuestos a conocer nuevas personas pero mantienen a su alrededor a aquellos con los que tienen conexión

Entienden que mediante otras personas, logran conocer diferentes puntos de vista. Ahorrando tiempo en relaciones tóxicas que crean incomodidad.

 

 

¿Cómo medir la inteligencia emocional?

Los psicólogos a nivel mundial concuerdan en que no existe una prueba que logre medir la escala de inteligencia emocional de un individuo, a diferencia de los test comunes que miden nuestro coeficiente intelectual.

 

El no poder medir la inteligencia emocional se debe al gran número de variables que este tipo de inteligencia tiene en cuenta y son difíciles de categorizar.

 

Más allá de un resultado numérico, las personas con un nivel alto de inteligencia emocional cuentan con una misma percepción frente a distintas circunstancias.

 

Por ello, existen cierto tipo de pruebas que logran medir y descubrir si el individuo cuenta con algunas capacidades o si, en cambio, tiene que mejorar en otras.

 

Beneficios de la inteligencia emocional

Mayor rendimiento laboral

Una inteligencia emocional bien aplicada en el trabajo puede ayudarnos a progresar dentro del ámbito laboral. De esta forma puede hacernos mejorar nuestra productividad, la salud laboral, el trato, el compañerismo y el servicio al cliente.

 

Mejora el autocontrol y la toma de decisiones

La inteligencia emocional brinda un efecto positivo sobre la autoestima y la confianza del individuo en las diferentes circunstancias cotidianas. Además, permite evaluar su propio sistema de valores y creencias para así detectar sus puntos fuertes y débiles y tomar las decisiones adecuadas en su vida.

 

Mejores relaciones interpersonales

Tener la capacidad de comprender tus propias emociones y las de las personas que te rodean te ayudará a manejar mejor los conflictos, algo irremediable al convivir con otras personas.

 

Protege del estrés

Una adecuada gestión emocional nos brinda protección frente al estrés y nos evita sentirlo o exponernos a situaciones que pudieran generarlo.

 

Ayuda a sobrepasar la depresión evitando la ansiedad

La negatividad es uno de los factores más determinantes a la hora de desarrollar ansiedad. Así pues, las personas inteligentes emocionalmente pueden tener control de sus emociones, ayudando a evitar cualquier síntoma de depresión o ansiedad.

 

Nos brinda capacidad de influencia y liderazgo

La inteligencia emocional es una característica de todo buen líder. Ya que el autocontrol emocional y la capacidad de comprender a los demás son claves básicas de liderazgo.

 

Favorece el desarrollo personal

El desarrollo personal va de la mano de la inteligencia emocional, ya que los avances personales no pueden producirse sin un adecuado autoconocimiento y una gestión de las emociones propias.

 

Incremento del bienestar mental

Gran parte de las patologías psicológicas están relacionadas con una incorrecta gestión emocional, por ello se aplica también como método terapéutico.

 

Mejor calidad de sueño

Al mejorar el bienestar y el equilibrio emocional, tendrás una mejor conciliación del sueño. Un mal manejo emocional puede acarrear ansiedad y estrés, afectando directamente al descanso y a nuestra salud tanto mental como física.

 

Aumento de la motivación

La inteligencia emocional nos protege de situaciones complicadas y nos motiva a alcanzar nuestras metas. Al tener mayor positivismo, podremos mantenernos a flote incluso en situaciones en las que queramos tirar la toalla.

 

La inteligencia emocional y el trabajo

La inteligencia emocional interviene en cada escalón de la cadena de mando y en la mayoría de las facetas laborales que realizamos.

 

Por ejemplo, la inteligencia emocional tiene mucho que ver con la toma de decisiones, el adecuado control de sentimientos como la apatía, el estrés, la frustración o el descontento, y en nuestras relaciones interpersonales con los demás compañeros.

 

Cada trabajador debe disponer de las herramientas necesarias para manejar sus emociones y utilizarlas para proyectar su productividad a pesar de las dificultades que se presenten en el trabajo. Sin embargo, la inteligencia emocional dentro del trabajo puede estar más asociada a la personal, que debe demostrar liderazgo para una interacción correcta con el personal que tiene a su mando.

 

5 Claves para utilizar nuestra inteligencia emocional en el entorno laboral

Autoconocimiento

Con esto nos referimos a tener la capacidad de escucha interna e interpretación de cada sentimiento. Esto logrará identificar tus motivaciones para conocer cómo reducir tus propias preocupaciones.

 

Algo que recomiendan mucho los psicólogos es contar con una agenda o diario donde puedas expresar cómo te sientes en ciertos momentos. Esto te permitirá llevar seguimiento de tus sentimientos y entender qué te ha llevado a sentir determinada cosa y cómo has podido superarlo.

 

Autocontrol

Tener confianza plena de lo que eres capaz de hacer y tener conciencia de tu experiencia profesional para sobrellevar obstáculos laborales.

 

El autocontrol también influye en la resiliencia que somos capaces de demostrar. Cuando tengas una dificultad, puedes realizar una lista de distintas maneras para superarla y posteriormente analizar qué decisión sería la más acertada.

 

La automotivación

Cada día nos encontramos con nuevos retos personales que pueden afectar nuestro autoestima y la motivación laboral. Una buena predisposición será tu mayor aliado si quieres empezar el día de la mejor forma.

 

Por ello, busca automotivarte de la forma que más te convenga. En un día difícil puedes darte un capricho después de comer o puedes salir a caminar durante los descansos del trabajo. Al final, podrás conseguir lo que te propongas si tienes el ánimo y la motivación correcta.

 

Ser empático

Debes ser consciente de que tus acciones afectan directamente a las personas que te rodean. Por ello, antes de realizar cualquier acción, ponte en el lugar de tu semejante e intenta comprender sus sentimientos.

 

Al hacer alguna crítica, busca hacerlo con las palabras adecuadas y de forma constructiva.

 

Comunicación y escucha

Una buena relación con nuestros compañeros de trabajo es una clave para cualquier desarrollo profesional. Cada vez que establecemos vínculos con los demás compañeros de trabajo, se beneficia nuestro bienestar personal.

 

Una forma de comunicarse de forma adecuada con tu entorno laboral es hablando con asertividad al defender nuestras ideas con respeto, exteriorizando al transmitir de forma clara lo que sientes y quieres, y prestando total atención a la comunicación que tengas con tus compañeros.

 

La inteligencia emocional y el liderazgo

Para una eficiente gestión de un líder es necesario interactuar con cada uno de los miembros a su cargo de manera efectiva y entendiendo su influencia como ser social. Además, es importante entender cómo el entorno laboral puede afectar tanto de manera positiva como negativa al rendimiento de su equipo.

 

Al comprender esto, el líder podrá elaborar estrategias que utilicen al máximo cada uno de los talentos de los miembros del personal, tratándolos de manera diferente al tener en cuenta su individualidad.

 

Asimismo, la inteligencia emocional le permitirá una mejor gestión analítica para tomar ciertas decisiones que beneficien a la empresa.

 

Incluso, un manejo correcto de las emociones dentro de la empresa, le abrirán mejores oportunidades de trabajo y mejor salario, traduciéndose rápidamente en un adecuado desarrollo personal que proveerá un crecimiento profesional.

 

Por ello, es imprescindible que cualquier persona que maneje un puesto gerencial dentro de determinada empresa tenga inteligencia emocional en su área de trabajo. Facilitando una óptima relación con su personal a cargo. Si el líder no es capaz de comprender las emociones de su personal, será difícil que entienda cómo lograr que los miembros del personal quieran seguirlo voluntariamente y lograr mejores resultados para la empresa.

 

Como conclusión, quien no tiene la capacidad de ser consciente de sus propias emociones, no será capaz de entender cómo funciona su entorno laboral y a cada uno de los miembros.

 

Por lo tanto, la inteligencia emocional debe ser desarrollada de forma plena dentro del ambiente laboral para observar resultados que beneficien a todos los miembros de la empresa u organización como tal.

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