La inteligencia emocional y el éxito profesional

El éxito es una de las metas más importantes que las personas buscamos en cualquiera de las facetas de nuestra vida: ya se trate de un éxito entendido en el ámbito familiar o sentimental, así como uno más ligado al entorno profesional. Sin embargo, cómo alcanzar dicho éxito es una de las preguntas que más cuesta responder a todos. ¿Hay una fórmula exacta para conseguirlo o depende exclusivamente del azar?

 

En lo que respecta a la dimensión laboral, la realidad es que el éxito profesional está al alcance de todos. Existe una serie de factores que pueden influir positivamente a lograr el objetivo profesional al que se aspira: la responsabilidad, la experiencia, el grado de formación, el esfuerzo personal…

 

No obstante, puede que la clave que realmente marque la diferencia entre el éxito de una persona u otra en un puesto de trabajo no recaiga en habilidades medibles por el coeficiente intelectual, sino que sea la denominada «inteligencia emocional».

 

¿Qué es la inteligencia emocional?

Acuñado por el psicólogo estadounidense Daniel Goleman, se trata de un concepto que hace referencia a la capacidad que tenemos para detectar, gestionar y expresar correctamente las emociones y los sentimientos, de manera que podamos interaccionar con los compañeros de forma óptima forjando relaciones más fuertes y de confianza.

 

Por tanto, el autoconocimiento así como el autocontrol emocional van a desempeñar un papel fundamental a este respecto. Ser capaces de conocer nuestras emociones, así como de entrenarlas para aplicarlas de forma positiva hacia el resto, siempre va a jugar a nuestro favor.

 

¿Cómo son los perfiles de las personas emocionalmente inteligentes?

La inteligencia emocional no es innata, ya que el control de las emociones es algo que se puede ejercitar, y quien la posee presente capacidades muy positivas como la asertividad, la sociabilidad, la automotivación, la capacidad comunicativa o la empatía con el resto.

 

Es un hecho más que constatado que este tipo de competencias incide beneficiosamente en las organizaciones tanto a nivel personal como estructural y productivo:

 

Beneficios de la inteligencia emocional en el entorno laboral

  • Trabajo cooperativo: las personas con capacidad de inteligencia emocional será capaz de trabajar en equipo de forma sencilla y eficiente. Además, gracias a la asertividad y la empatía, podrá hacer frente a cualquier tipo de conflicto de manera resolutiva.
  • Apertura al cambio: esta competencia confiere un alto grado de flexibilidad, lo que deriva en personas altamente adaptables a cualquier cambio imprevisto dentro de la organización, departamentos o equipos.
  • Competencias comunicativas: las dotes sociales de estos perfiles les confieren una gran capacidad de escucha y expresión, lo que les convierte en grandes líderes de equipo y proyecto. Es por ello, que pueden ser capaces de motivar al resto de compañeros en la consecución de los objetivos.

En resumen, la inteligencia emocional engloba un compendio de competencias relacionadas con las habilidades sociales y emocionales que, hacen del perfil laboral que las posea uno de los más demandados por las empresas españolas en la actualidad. Esto se debe no solo por las ventajas que reporta para el bienestar y la optimización del trabajo del equipo, sino también por incidir en un incremento de la productividad.

 

En Kleinson, consideramos y apostamos por este tipo de enfoque a la hora de trabajar. Nuestras clases de idiomas para empresa y formación en coaching utilizan habilidades propias de la inteligencia emocional, ya que se ha demostrado que mejora el aprendizaje. Además, también se aplica a nivel interno, ya que nuestras premisas parten, entre otras, de la confianza y la comunicación transparente con todo el equipo, la capacidad de trabajar cooperativamente en los proyectos o la escucha proactiva demostrando una gran empatía con el resto.

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