Inglés para empresas: la importancia de conocer la cultura internacional

La globalización, que está siendo el factor determinante en la evolución del mercado internacional, así como las crisis mundiales –como sanitaria y económica derivadas de la pandemia–, requieren de la colaboración estrecha entre gobiernos y empresas de distintos países.

 

En la actualidad, las alianzas corporativas a nivel mundial son cada vez más comunes: o bien las empresas tienen negocios en el extranjero, o están en contacto con compañías o firmas extranjeras que operan en nuestro país. Estos factores unidos al elevado grado de interconexión que facilita los avances en las tecnologías de la comunicación, hacen cada vez más necesario el dominio de otros idiomas que nos permitan desenvolvernos con soltura en todo tipo de negociaciones que se requieren en un entorno multicultural.

 

Es por ello, que los idiomas para empresas se han convertido en una parte esencial para el desarrollo de cualquier empresa, ya que son necesarios en el día a día para comunicarnos con nuestros proveedores y clientes.

 

Sin embargo, en lo que respecta a los negocios, el inglés resulta ser la lengua que más se emplea en el mundo para desarrollarse y expandirse en el mercado, y ganar reputación en el propio sector. Por ello, en los últimos años se demanda en las organizaciones la presencia de profesionales que dominen, al menos, el inglés técnico o corporativo.

 

Importancia de las clases de inglés para empresas

Al analizar aspectos como la expansión que han tenido varias marcas en diferentes geografías y el desarrollo del comercio electrónico a nivel mundial, las clases de inglés para empresas han ganado relevancia en el plano profesional.

Contar en nuestra empresa con profesionales altamente cualificados que además dominen este idioma supone un valor agregado. Y es que el conocimiento de este u otro idioma extranjero garantiza una excelente comunicación entre los interlocutores comerciales de cualquier operación, y ayuda a consolidar las relaciones de trabajo.

 

No obstante, se debe tener en cuenta que dado el carácter internacional del inglés, son muchas y diferentes las culturas que lo utilizan; por lo que, además de la lengua en común, también será necesario tener en cuenta factores socioculturales para poder entender mejor a nuestro cliente y superar las posibles barreras culturales que puedan surgir.

 

La cultura internacional en la negociación

Aprender inglés en el mundo empresarial no se limita a conocer la gramática, los giros idiomáticos u otros aspectos clave que nos permitan dominar este idioma; pues conocer e interiorizar la cultura y las costumbres de nuestra contraparte es primordial para garantizar el éxito en las mesas de trabajo.

Los factores sociales y culturales han de ser previstos antes de un encuentro de este tipo. Vale la pena señalar que, para asumir negociaciones en otra cultura, resulta vital conocer también el lenguaje no verbal –puede variar entre culturas tal y como explicamos en el artículo Emociones, ¿mismo significado en todos los idiomas?– y sus usos protocolarios a fin de no violentar al interlocutor comercial.

 

Cada cultura tiene sus peculiaridades: en Japón es esencial medir la distancia con la otra persona; en China no se habla de negocios en la «primera cita»; las negociaciones en La India suelen ser bastante pausadas y tranquilas, mientras que en Estados Unidos son mucho más analíticas y directas…

 

En el caso de Europa, también existen diferencias entre la cultura mediterránea, propia de países como España, Italia, Francia o Grecia, y la anglosajona, muy arraigada en Reino Unido, Alemania, Holanda o los países escandinavos. Es imprescindible conocerlas si queremos que nuestras colaboraciones empresariales marchen correctamente:

 

1. Presentación

Como norma general, a la hora de presentarse a un cliente, lo más adecuado es recurrir simplemente a un apretón de manos. Es muy común en las culturas mediterráneas el uso de otros formalismos al saludar –como, por ejemplo, dando dos besos– que suponen un choque cultural con los países anglosajones y que, por tanto, se deben evitar.

 

2. Distancia personal

Está ligado al punto anterior y es vital respetar el espacio personal de nuestro interlocutor. La proxémica también es distinta entre las regiones septentrionales y meridionales de Europa. Es importante saber hasta dónde es aceptable acercarse al interlocutor o tocarlo, ya que en los países de Europa del Norte tienden a guardar una distancia personal más amplia y son más reacios al tacto.

 

3. Valorar el tiempo

A nadie le gusta que le hagan «perder el tiempo», pero mucho menos si tu cliente es de cultura anglosajona. En el norte de Europa, valoran mucho la puntualidad y la planificación de las tareas, ya que ven en ello una muestra de interés. No obstante, debemos ser conscientes de que si nuestro colaborador proviene de un país mediterráneo, una excesiva planificación puede convertirse en un aspecto negativo.

 

4. Controlar la incertidumbre

Es un hecho comprobado que las personas se sienten amenazadas ante lo desconocido. Sin embargo, hay sociedades más flexibles con la improvisación y otras que prefieren dejar menos margen de maniobra. Este último caso es el de los países del sur de Europa, quienes siempre tienden a desarrollar mecanismos que reduzcan al máximo la incertidumbre; por ello, es conveniente no dejar cabos sueltos en las relaciones empresariales que se establezcan con ellos.

 

Así pues, el escenario comercial global hace que cada vez sea más necesario el dominio de otras lenguas y sus contextos que nos permitan desenvolvernos plenamente en nuestras transacciones diarias. Como expertos en consultoría de idiomas, en Kleinson consideramos que se debe dar prioridad a la formación integral de los profesionales; de modo que se tengan en cuenta las necesidades puntuales de cada organización con el idioma, así como las particularidades culturales de la región específica donde se trabaja.

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